Hasta siempre, querido Papa Francisco
 


22 de Enero, 2018
Hermanos y hermanas en el Señor. Concluida la visita del Papa Francisco a nuestra patria, me permito saludarlos en nombre de Nuestro Señor Jesucristo. Sin duda, hemos vivido días marcados por la misericordia de Dios y la esperanza que nos permite mirar el futuro con esperanza.

La palabra del pastor  nos ha confirmado en la fe en momentos de desconcierto y turbación. Comentando el evangelio de Lucas el Papa Francisco nos señala que  al igual que los discípulos después de la muerte de Jesús, es posible que   estemos viviendo  horas  de  desconcierto y turbación.  En circunstancias como estas,   continúa, no es fácil atinar con el camino a seguir.  Existen  tentaciones propias de este tiempo como  discutir ideas, no darle la debida atención a los asuntos, fijarse demasiado en los perseguidores  etc.,  pero sin duda  la peor de todas  es quedarse rumiando la desolación. El Papa nos exhorta a enfrentar la realidad personal, comunitaria y social, desde  las críticas y   sin ningún ánimo de victimización sino muy  por el contrario mostrando  las llagas personales y eclesiales para que Jesucristo las sane con su infinita misericordia. “En Jesús nuestras llagas son resucitadas”.

Qué palabras más iluminadoras las del Pastor. Los intensos días de Francisco en Chile no estuvieron libres de cuestionamientos por el nombramiento del Obispo Barros en Osorno a quien las víctimas de Karadima señalan como encubridor de los abusos de este sacerdote. Es lamentable que esta visita destinada a ser Buena Noticia   se haya visto opacada por  una herida que esperamos sea sanada con la buena voluntad y el discernimiento en el espíritu tan propio de los creyentes en Jesucristo. El reconocimiento de los  pecados,  la petición de perdón y el ser perdonado  es plenamente   posible desde   la misericordia de Dios que se derrama sobres justos y pecadores.  

Con la certeza de la gracia de Dios que opera en quienes la acogen con humildad, espero que  con el correr de los días, podamos meditar las enseñanzas que nos ha dejado el Papa Francisco y en un ámbito de comunión,  discernir los caminos a seguir en la sublime misión de anunciar la buena Nueva con la  fortaleza propia de un creyente.

Quiero agradecer la presencia de tantos católicos     en la Eucaristía que el Santo Padre presidió en el parque O’Higgins. Especial gratitud para los voluntarios que acompañaron  a los miles de hermanos presentes en las celebraciones del Pontífice. Gracias a  los sacerdotes  que vivieron junto a sus fieles la experiencia de recibir la Palabra de Dios y la palabra de la Iglesia a través del Papa Francisco. El mismo sentir tengo para todas las comunidades eclesiales y educativas que se organizaron para estar con el  pastor.

Junto con desearles unas bendecidas vacaciones, les renuevo mi cercanía de hermano y pastor.

En el Señor y María, nuestra Madre.

 

                                                        + Cristián Contreras Molina OdeM.

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