Bendición de casa para sacerdotes en Cabildo
 


24 de Marzo, 2018
El viernes 24 de marzo a las 19.00 horas, Mons. Cristián Contreras Molina OdeM, bendijo una nueva casa para sacerdotes en la parroquia San Lorenzo, ubicada en la comuna de Cabildo.

En la bendición estuvieron presentes los sacerdotes: Roberto Gilbo CSC, Vicario General;  Francisco Plaza, Canciller; Pbro. Antonio Albornoz, Pbro. Luis Reynoso, Pbro. Sergio Barahona, Pbro. Miguel Triviño, Pbro. Ricardo Gómez y los anfitriones Pbro. Juan Cortes, párroco de Cabildo y Pbro. Fabián Castro Vicario Parroquial, además Patricio Aliaga Díaz, alcalde de la comuna e invitados especiales.

El proyecto arquitectónico fue de responsabilidad de Juan Enrique Rojas. Junto a él, Jimena Neria, quien superviso las obras. Dado que esta construcción se hizo por administración, especial participación tuvo en este ámbito María Eugenia Saa Escudero, Administradora de Bienes del Obispado.

La construcción de esta casa tuvo un costo aproximado a los $170.000.000. Este proyecto fue financiado totalmente por el Obispado de San Felipe.

 

El Padre Obispo antes de bendecir la casa expresó las siguientes palabras:

“Sean mis primeras palabras de gratitud por darse el tiempo para estar presentes en la bendición de esta casa que la Diócesis de San Felipe ha construido como habitación para sacerdotes. A la bendición de esta, debo agregar las que en estos últimos años hemos construido con el mismo fin en las parroquias Sagrada Familia y Andacollo en San Felipe, Catapilco y próximamente en Placilla  de Ligua en el decanato de Petorca. Nuestra gratitud al Señor porque además nos ha permitido restaurar una casa con una inversión $ 38.000.000 en Papudo con la finalidad de tener un lugar confortable y sencillo para  que sacerdotes,  religiosos y laicos puedan tener un lugar para descansar. La semana pasada consagré un nuevo templo en la parroquia de Curimón con capacidad para 180 personas y con todas las dependencias necesarias para acoger, celebrar y atender a quienes buscan ser alimentados con la palabra de Dios.

Es natural para cualquier familia soñar con un una casa que le permita disfrutar de su intimidad, y tener  los espacios necesarios para descansar, compartir y fomentar los vínculos de amor en esa célula donde nacen y crecen los hijos.

Lo mismo sucede con aquellos hombres que,  dejando la casa paterna, libremente  pasan a formar parte de la gran familia que es la Iglesia. La vocación sacerdotal obedece a un llamado de Jesús para estar con él y desde él y con él anunciar el reino que trasciende las fronteras de este mundo.

El célibe por vocación debe gustar de las cosas de Dios, amar el silencio y estar siempre abierto para acoger, acompañar y servir como pastor a sus hermanos en la misma fe,  siendo para ellos instrumento de comunión y puente por donde pasa la gracia que conduce a la salvación.

Como  pastor diocesano he priorizado esta iniciativa porque los sacerdotes deben vivir en un hogar donde puedan tener los espacios para compartir, rezar y prepararse para servir de la mejor forma a sus hermanos. Todas las casas  construidas han sido pensadas con los mismos espacios y servicios. He tenido especial preocupación por ubicar los dormitorios y oratorio un poco distantes del comedor, living y cocina. El dormitorio y el oratorio son lugares que considero sagrados por el silencio que requiere el descanso y la comunicación con Dios especialmente cuando amanece y llega la noche.

Con respecto a esta casa, sin duda es la más grande de todas las construidas bajo mi administración. Algunos tienen  derecho a pensar que es demasiado grande y hasta lujosa. He tenido en consideración que Cabildo  es una ciudad grande y de proyección futura. He pensado en una construcción que de no mediar desastres naturales se proyecte de aquí a 100 años. Sueño con una comunidad de sacerdotes que desde aquí puedan servir a tantas comunidades que forman parte de la preocupación pastoral, incluso si en el futuro se creara otra parroquia.

Esta construcción y las otras que he mencionado han sido posibles de realizar con la venta de un terreno ubicado en la parroquia de Andacollo en San Felipe, más una ordenada administración de los bienes que por definición,  tratándose de la Iglesia, deben estar destinados a la evangelización. Esta casa se ha construido exclusivamente con fondos del Obispado de San Felipe. Aquí no hay recursos de ningún particular, ni de fundaciones extranjeras, como tampoco de los fieles de esta parroquia. El monto aproximado de esta construcción es de $ 170. 000.000. (ciento setenta millones).

Me permito agradecer los buenos oficios del arquitecto señor Juan Enrique Rojas y de la señora Jimena Neira quien fue la profesional responsable de la construcción.  Gracias Juan Enrique por su seriedad profesional, buen trato y cariño para con  esta obra. Gracias Jimena por tu dedicación, cercanía, paciencia y buen gusto. En Uds. agradezco el trabajo realizado por tantos trabajadores que participaron en esta obra.

Termino estas palabras invitando a los fieles especialmente de esta parroquia a dar gracias a Dios por sus sacerdotes y a pedir al Señor pastores que surjan de estas mismas comunidades. No se olviden que esta casa no es casa destinada a reuniones pastorales ni menos para actividades sociales. Para eso la parroquia debe destinar otros lugares.



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