Gonzalo Bravo, Nuevo Obispo de la Diócesis de San Felipe: Me gustaría poner el sello en la Acción social y la cercanía
 


08 de Junio, 2020
Entrevista dada a la plataforma Aldía por el Electo Obispo, Padre Gonzalo Bravo.

El Padre Gonzalo es un hombre de un extenso curriculum que, entre sus lineas, cuenta con una Ingenieria en la Universidad Federico Santa María, una Licenciatura en teología bíblica de la Universidad Gregoriana de Roma y un doctorado en el mismo lugar, entre otros importantes pergaminos académicos.  El Sacerdote que fue ordenado el año 1997 y que fue Párroco de la tradicional Parroquia El Salvador del mundo, La Matriz de Valparaiso, llega a esta Diócesis en un complejo momento. El Obispo en conversación con Al Día nos cuenta los desafíos de su gestión, pretende tener un sello de cercanía, además de tener como un faro para la juventud a Teresa de Los Andes.

Si bien el nuevo Obispo no es alguien que conozca muy de cerca el Valle de Aconcagua, según sus propias palabras, sí tiene líneas muy claras acerca de los desafíos de la Iglesia.  “En Chile hay mucha hambre de pan. Pero también hay mucha hambre de amor, hay hambre de ser respetado, de ser potenciado”

Nos cuenta que “nosotros tenemos un programa súper lindo, llamado FutValores, que educa través del fútbol. Son cerca de 500 niños en Valparaíso, también en Quilpué. Y en este programa lo único que nosotros hacemos es encontrarse en el desencuentro de las diferencias. Hay niños que no obedecen instruccionespero los monitores y monitoras van sacando lo mejor de ellos. Muchas veces, esos niños dejan de tomar desayuno y yo percibo que hay hambre… Se requieren estructuras no solamente más solidarias, sino que estructuras más justas”.

¿En qué etapa de su vida lo encuentra este desafío como Obispo de la Diócesis de San Felipe?

Una etapa de seguir un camino, de sentirse muy amada por Dios, de querer trabajar con todos, consagrados, laicos y más que un desafío es seguir un camino.

Es sabido que existe una Iglesia, pero existen diversas facciones, ¿de cuál se siente más cercano?

Yo sigo la línea de Jesucristo, encuentro que esta muy bien que existan distintas facciones, pero en mi caso personal me gusta llevar la gestión de la mano de la Acción social que es algo muy relevante.

En relación a su experiencia en el área económica, principalmente en Valparaiso, ¿tiene alguna relación con su labor en la Diócesis de San Felipe?

Sí, tengo diversa experiencia en esa área. Pero no creo que tenga relevancia en el nombramiento, creo que este tiene más que ver con guiar un proceso entre todos, junto a la comunidad para la Iglesia de San Felipe.

¿Cual es el sello que te gustaría dejar?

Me encantaría que mi sello sea el de una persona relacionada a la justicia y la paz, una gestión de humildad, cercana, donde todas las personas tengan derecho a vivir en paz, a vivir su fe.  Me gustaría que todas las personas puedan sentirse amadas, respetadas en sus derechos fundamentales. El encuentro, la posibilidad de que cada persona pueda sentirse así es lo que nos mueve.

¿Cómo han sido sus primeros días en la diócesis?

Muy agradable, la expresión de cariño. He percibido que hay una gran fe, una espera confiada en que podamos seguir el camino de Jesucristo. He visto un sector donde hay problemas de sequia, donde existen muchos temporeros que van y vienen de distintos sectores, además está una importante población migrante con los problemas sociales que eso tiene. Es un lugar hermoso tiene dos santuarios maravillosos, el de Santa Teresa de Los Andes y el de Rinconada de Silva, son dos pulmones.

 

Este es un lugar donde existen Sacerdotes cuestionados y algunos condenados. ¿Cómo va enfrentar esos temas desde su lugar?

Acá no habrá espacio para nada de eso, no dirigirá ninguna comunidad ni estará vinculada ninguna persona que haya tenido o tenga conductas reñidas, no sólo con la moral sexual, sino también desde la conciencia y el poder, no hay espacio para ellos y ellas en una Iglesia que quiere acoger y servir a todos. Espero tener la fuerza para tomar buenas decisiones, definitivamente no hay espacio para esas personas.

¿Qué rol jugaran los laicos en su gestión?

Es importante señalar que la Iglesia son los laicos, las jerarquías debemos estar al servicio de los laicos. Algunos van a participar más activamente y otros menos, pero el rol de todos es ser testimonios de fe. Me gustaría que, más que jugar un rol, deba ser Iglesia.

¿Cómo hará para que la Iglesia Aconcagüina vuelva a tener la influencia que tuvo en sus fieles?

Me interesaría más que influya una comunidad que viva los valores del evangelio, el amor, que nos anime al perdón, que nos llame al encuentro, que todo lo que hagamos en nuestra vida sea guiado por Jesucristo. La Iglesia más que influir debe servir a las personas.

¿Es partidario de dar más énfasis a los medios de comunicación a las redes sociales?

Si, soy partidario, ya que los instrumentos de comunicación nos conectan. Las nuevas agoras, las nuevas plazas públicas son los medios digitales, siempre se ha utilizado y es bueno que estén. Lo ha hecho la Iglesia siempre, desde San Pablo con sus cartas, se demoró más de 15 años. Lo delicado es que nos conectemos y no nos comuniquemos.

¿A cúal Papa admira?

Recuerdo la sencillez de Juan 23, A Pablo VI con su determinación, a Benedicto con su dimensión teológica, no temer a ser una Iglesia más pequeña y sin duda el Papa Francisco con esa dinámica de sacar estructuras. Pero nunca he seguido mucho a los Papas, sino que más bien el camino de Jesucristo.

¿Qué ha pensado con respecto al Santuario de Auco?

Teresa de Los Andes es un foco de renovación desde la juventud. Me gustaría que fuese mucho más que un lugar donde existe un gran evento una vez al año, debemos guiar a que la juventud pueda tener a Teresa como un foco, un faro a seguir con los valores. Estoy seguro que la mayoria de los jóvenes de nuestro valle tiene  mucho que decir en nuestra Iglesia.

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