Conversamos con el Padre Sergio Barahona de la Parroquia Santo Domingo de Guzmán de La Ligua, la parroquia más antigua de toda la Diócesis de San Felipe de Aconcagua, donde abordo diferentes temas relacionados con la actual situación que vive nuestro país.
¿Cómo ha vivido su ministerio sacerdotal este tiempo de pandemia, especialmente considerando que estuvieron los templos cerrados?
Este tiempo de pandemia lo he vivido de una manera bastante ajetreada porque no hemos dejado nunca de atender las necesidades de los cementerios y los funerales. Yo hago ahí el responso para las personas. También la visita de enfermos graves, solamente graves, porque evitamos también ser foco de contagio. Yo no he dejado nunca también de trasmitir la misa del fin de semana a través de nuestra radio Santo Domingo y de las redes sociales. También tratando de hacer funcionar la oficina. Con atención solamente tres veces a la semana. Ahora ya hemos cambiando a toda las semana en horario parcializados y solamente la mañana.
¿Qué ha significado para Ud. celebrar la eucaristía solo sin la presencia del Pueblo de Dios?
En cuanto a celebración sin la compañía de los fieles, me ha costado mucho en realidad. O sea, es triste mirar hacia las bancas de las bancas vacía, estar con muy poquita gente celebrando. Extrañaba mucho, pero también a través de la radio y de las redes, tratado de que no perdamos ese contacto. Cuando alguien escribe, por favor, reza por esta persona. Trato de incluirla en la misa porque estoy atento en el mismo altar con un dispositivo móvil para ver lo que la gente va colocando. Si he extraño mucho poder compartir con la gente. El poder hacer una homilía cara a cara.
¿Cuál ha sido el rol que ha tenido la radio Santo Domingo en la educación de la comunidad en este tiempo?
En cuanto a nuestra radio Santo Domingo, hemos tratado de incluir el proyecto de prevención de en torno al COVD- 19 y hemos tratado también de privilegiar opiniones que vengan de facultativos, de gente que conoce el tema y de otros temas también utilizar la radio como medio de información y en la educación.
La comunidad de Valle Hermoso tiene un comedor solidario, que además ha generado una alianza importante con los hermanos evangélicos, nos puede hablar sobre este servicio?
Nuestro comedor solidario parte primero por lo que estaban haciendo una comunidad evangélica en el sector de Valle Hermoso y ellos en ese tiempo daban almuerzo a 150 personas, comenzamos apoyándolos, porque solo funcionan unos días, y de ahí nace la idea de hacer almuerzos el resto de los días. Después nuestras voluntarias que son el grupo de catequista y en el grupo catequista de Valle Hermoso, dieron pie a que pudiéramos funcionar los otros días y aumentar la cantidad.
Dios nos ha ayudado un montón en cuanto a recursos, porque la gente nos ha cooperado de manera bien importante. De hecho, este comedor se mantiene por la generosidad de las personas y por la gracia de Dios. Tanto así que hemos. Continuado el contacto con de hermanos evangélicos, tratando de compartir los alimentos que tenemos. Y ahí surgió una amistad y solidaridad entre los dos comedores. Ellos nos han compartido de lo que ellos tienen, limones principalmente y otras cosas. Y ha sido muy bonito el poder tener este vínculo con el pastor Saulo, y con la pastora su señora y con su comunidad. En este tiempo de pandemia nos ha llevado también a abrir nuestro corazón al encuentro y a la ayuda.
¿Durante este tiempo se han llevado a cabo varias acciones solidarias, especialmente entorno a entregar ayuda a las familias más vulnerables, cuál ha sido el trabajo pastoral realizado en la parroquia?
En cuanto a nuestra pastoral social, llevamos varios años ya funcionando con un equipo de voluntarios a cargo, un asistente social en el cual hemos tratado de llegar a 40 o 50 familias, que todos los meses lo apoyamos con una canasta de alimentos. Conocemos las familias que ayudamos. Son los mismos agentes pastorales los que nos presentaron los casos de personas que necesitan nuestra ayuda. No son anónimos, sabemos su circunstancia. Son nuestros mismos agentes pastorales los que llevan esa ayuda mensualmente y las cosas se reúnen a través de lo que aportan nuestros propios feligreses.

En la parroquia UD. se creó un grupo de Scout, que actividades han podido realizar durante este periodo y ¿cuál es la importancia que tienen para UD. lograr acercar a los jóvenes a la Iglesia?.
Hace cuatro años creamos el grupo de Scouts. Yo, yo fui scouts, creo en el sistema de trabajo y de formación del movimiento. Su línea de formación, ha sido buena para todos los jóvenes de toda época. Veo también que nuestros niños y jóvenes tienden a permanecer en torno al movimiento y a la parroquia. Creo también que es necesario que nuestro grupo scouts sea una comunidad dentro de la parroquia, participando en la vida parroquial. Ha sido un desafío y bonito descubrir la manera de vincular a los niños y jóvenes a nuestra parroquia en torno a los Scouts. También tengo que decir que eso me asegura 80 jóvenes y niños en la parroquia siempre, todos los fines, semana a semana, metiendo bulla y haciendo sus actividades y dándole vida a la parroquia, que es lo que hace falta.
La realidad social en estos últimos años ha cambiado, especialmente nuestro país con el estallido social se puso en evidencia la profunda desigualdad, frente a esta panorama ¿cuál es el mensaje que la Iglesia tiene para dar respuesta a esta problemática?.
En cuanto al estallido social, yo estoy de acuerdo plenamente en torno a las desigualdades que se han denunciado, pero lo que nunca voy a estar de acuerdo que tenga que ser por vía de la violencia, Si concuerdo que en Chile tiene que producirse un cambio profundo y dentro de nuestra Iglesia tiene también que producirse un cambio profundo en la manera de cómo estamos realizando la pastoral y el mensaje de fe que damos frente a esta realidad.
Fuente: Oficina de Comunicaciones.





