El Patrimonio Cultural Inmaterial de la Diócesis de San Felipe ha perdido a uno de sus más fieles representantes, Casimiro Menay, alférez mayor de Baile de la Virgen del Carmen de La Ligua, un hombre sencillo, pero de fe profunda que dedico su vida al Baile Chino y al Canto a lo Divino.
Don Casimiro Menay, nació en 1937 en la Quebrada del Pobre, ubicada en la comunidad de Roco en la comuna de La Ligua, lugar en el que vivió hasta la actualidad, es cantor a lo divino y alférez de baile chino.
El velorio de Casimiro Menay se está realizando en su domicilio particular, ubicado en Sector Capilla S/N, Quebrada del Pobre.
El funeral será el día martes en horario que se confirmará. Los restos de Casimiro serán sepultados en el Cementerio Comunidades de Valle Hermoso
Entrevista a Casimiro Menay Legua
Entrevista realizada por la Municipalidad de La Ligua en el año 2012, al recibir la Distinción Ciudad de La Ligua a la Cultura, a Casimiro Menay, donde nos comentó sobre su historia y como comenzó a participar en esta importante tradición: “Aquí siempre se ha venerado a la Cruz de Mayo, está un poco más arriba en la Quebrada. Antes estaba donde don Tristán Leguá y ahora hay una capilla. Mi abuelita tuvo un tiempo a la Santa Cruz en su casa, para que siguiera la devoción como siempre, y ahí habían cantores que iban a cantar y yo estaba chico, y me gustaba escuchar a los cantores. (…) Mi papá había fallecido ya, pero había dejado unos cuadernos escritos con versos y por ahí fui aprendiendo versos. Yo no lo escuché nunca cantar a él.
Como a los 12 años canté la primera vez, aprendí dos versos y empecé a cantar en la Cruz de Mayo. También le iba a cantar a los angelitos, pero ahora es raro que haya un velorio de angelito. Para La Ligua nos han venido a buscar a veces cuando fallecen angelitos para allá. (…) Ahora por el antiguo testamento se canta muy poco, más por el padecimiento y el nacimiento.
Yo tengo escrito versos, así que si quiero recordarlos, los leo y ahí queda más en la mente. Uno siempre, cuando va a una cantada, en una vigilia, el que toca la guitarra canta por el que quiere cantar, y todos hay que seguir por el mismo. Yo como no toco la guitarra, estoy a la espera. Hay versos que no los he cantado nunca porque nadie los canta. Por Salomón, por el Diluvio, por Moisés, por Abraham, por Jacob, por José, por Jonás. (…) Yo escribo versos y le he pasado versos a personas que dicen ‘me gustaría aprender pa’ cantar’. He pasado libros y no los he visto más y tampoco los he escuchado nunca cantar.
(Antes) se cantaba parecido a como ahora, los mismos fundamentos, las mismas entonaciones. Se canta igual como yo escuché a cantar. A lo mejor hay algunas entonaciones nuevas. (…) Los cantores cantan un verso en décimas, con los cuatro pies y la despedida. Todo es lo mismo, la melodía la cambian, pero poniéndole cuidado es el mismo verso. Las entonaciones son distintas, el toquido de la guitarra y las melodías son otras.
Todo el mes se veneraba a la cruz, todos los días se rezaba el rosario. El postrero de Mayo se llamaba cuando terminaba el mes, y ahí se hacia la procesión. Se arreglaba un calvario pa’ un cerro y para allá se hacia la procesión. Si habían chinos, se invitaban chinos. Y si no, se sacaba así no más, cantando y rezando.
Con los chinos empezamos en el año ‘50 a formar un baile chino acá en la Quebrada, que se llamaba ‘Baile de la Virgen del Carmen’. El de Valle Hermoso existía de antes.”

Fuente: Parroquia La Ligua




