En entrevista publicada este 09 de abril en el periodo Al día, al Padre Gonzalo Bravo Álvarez, Obispo de San Felipe de Aconcagua.
Le gusta que le digan Padre Gonzalo, más que Obispo, se nota un hombre sencillo en su andar. No es poco común verlo trotando en algún sector de las comunas cuando el tiempo le da ese espacio. Si bien es conocido por ser alguien con mucha energía se siente golpeado por esta crisis que no solo es sanitaria sino que social, donde nos comenta se han desnudado muchas realidades que no las veíamos tanto en la vulnerabilidad que ha caído mucha gente. En la conversación se refiere al problema de la vivienda, la migración y si bien siente que vivimos una sociedad individualista, ve con esperanza una vida más comunitaria en el futuro.
Cual es rol que ha jugado la de la Iglesia Católica
Hemos buscado todas las formas de poder apoyar está crisis, desde lo logístico, por ejemplo nuestra casa pastoral la dispusimos para centro de vacunación, así como también otras parroquias que han servido de diversos apoyos. Otro tema es lo espiritual que es donde hay una necesidad tremenda y hemos tratado de estar a la altura, pero es importante decir que el pueblo de Dios cada vez que hace una oración por otro está colaborando.
La verdad los cambios no han sido tantos, entre ellos un sacerdote que fue ordenado se le asignó una Parroquia. Lo otro que es interesante es el rol de laico cada vez debe ser más fuerte. Algo que destacamos también es el rol de la mujer, hemos nombrado a dos religiosas en puestos importantes como la Vicaria Pastoral y la Delegada episcopal de Educación.
¿Y los apoyos de la tecnología?
Hemos querido marcar un sello y ahí quiero agradecer a los sacerdotes de las distintas Parroquias que utilizando las plataformas tecnológicas han podido seguir conectado con sus comunidades y eso sin duda es algo que llegó para quedarse.
Como todas las instituciones la Iglesia se encuentra en crisis, como se aborda este tema en la Diócesis de San Felipe?
Estamos en crisis, la sociedad está en crisis y no lo podemos desconocer. En ese sentido el Papa Francisco nos traza el camino y nos indica que un virus a vencer a parte del covid es el virus del individualismo, vivimos en un momento donde no hay dialogo, el solo hecho de pensar distinto al otro nos hace enemigos y en eso los cristianos de la mano de Jesús tenemos un rol.
Con un tiempo liderando la Iglesia como se ha sentido?
Yo me siento que estoy al servicio de la gente. Me he encontrado con muchas sorpresas pero muy positivas, como yo no conocía la zona me he encontrado con fiestas religiosas, adoraciones dentro de las distintas comunidades, festividades, una gran labor en los colegios, un gran trabajo de los sacerdotes, diáconos, religiosas, religiosas, catequistas, pastorales juveniles. Obviamente existen cosas que se deben corregir, como seguir la línea de una Iglesia sin abusos y en ese sentido se deben aclarar ciertas cosas, pero lo veo como una oportunidad.
Que mirada tiene algunas “Tomas” que existen en San Felipe y que rol le gustaría jugar?
La verdad yo he jugado como pastor un rol de apoyo a la difícil situación humana que viven esas personas, a eso estamos llamados como Iglesia, sin embargo es el Estado chileno el que se debe hacer cargo de mejorar las políticas habitacionales, tanto para chilenos residentes como migrantes, ya que esta es una realidad ya instalada. Yo lo que puedo hacer es colocar la mesa para realizar un puente de dialogo entre las autoridades y las personas que están en esa situación de precariedad.
En lo humano. ¿Cómo ha visto está pandemia en lo social?
Ha sido una verdadera tragedia, la lejanía, la soledad en que se despide a las personas, es algo que duele sin duda. Quiero agradecer a todos los servicios vinculados que se la han jugado por superar esta crisis. Sin embargo esto ha desnudado una realidad cruel, esto nos ha hecho mirar la verdadera realidad en la que vivimos. Hay mucha gente que ha quedado en la vulnerabilidad total.
Fuente: Al Día




