Con una eucaristía en el templo Catedral de San Felipe de Aconcagua, la Iglesia diocesana dio gracias a Dios por todo este tiempo de peregrinar en los Valles de Aconcagua y Petorca, además se dio inicio al quinquenio de preparación de la celebración de cententario.
La sede episcopal de San Felipe de Aconcagua fue establecida el 18 de octubre de 1925 mediante la bula papal Apostolici muneris ratio de Pío XI, en conjunto con las diócesis de Rancagua, Talca y Valparaíso, con territorio desmembrado de la arquidiócesis de Santiago de Chile, siendo su primer Obispo Mons. Melquisedec del Canto y Terán.
Hoy, 95 años después la Iglesia de San Felipe celebra la alegría de saberse bendecida por el Señor con todos estos años de camino, recordando tantos hombres y mujeres que han dado su vida al servicio del Evangelio y cuidado de la Iglesia en tierras nortinas de desierto, valles y costa; altiplano y fronteras.
En la eucaristía presidida por el Padre Gonzalo Bravo, Obispo de San Felipe de Aconcagua: «queremos celebrar estos próximos cinco años para preparar el centenario de nuestra diócesis y alegrarnos de tanto bien que hemos recibido tantos laicos, laicas, tantos sacerdotes, religiosas, ministros, ministras que han podido hacerle el bien a ustedes y a su alma. Un aniversario grande y con un corazón enorme para darle gracias a Dios por acordarse de esta tierra nuestra, que ya es tierra de evangelización con todos los servicios que queremos mejorar. Que este aniversario lo podamos vivir con la fe que el Señor nos ha regalado, que podamos crecer en una Iglesia más viva, más servidora, más cercana, más humana”.
Esta celebración fue realizada presencialmente con 25 personas con el fin de evitar aglomeraciones en esta pandemia, y respetando todas las medidas que rigen el protocolo sanitario.
Fuente: Oficina de comunicaciones










